Mis lecturas | Enero 2017

martes, 14 de marzo de 2017

Os dije hace unos días que volvería a dejarme caer por aquí este mes aunque fuera para hacer el resumen mensual de lecturas, pero como estamos en marzo y no lo publico desde diciembre... será mejor seguir un orden, ¿no? :) (Yo es que soy muy cuadriculada...) Así que poquito a poco os iré contando qué historias me han acompañado estos últimos meses.

Como os comenté, hacer el balance lector de 2016 me dio qué pensar, y eso influyó en mis propósitos para el nuevo año. No soy muy dada a hacer propósitos porque nunca los cumplo, pero en esta ocasión pensé: «¿Por qué no? Al menos plantéate qué te gustaría hacer o cambiar». En cuanto a lecturas, lo tenía claro: quería leer menos pero disfrutar más de lo que leía. No es que 2016 fuera un mal año, pero empecé a sentirme saturada de novelas que, al terminarlas, me dejaban igual que al empezar, que eran fácilmente «olvidables». Supongo que, poco a poco, como lectora voy cambiando, y eso es bueno, ¿no? Otro propósito era leer cosas más variadas. El año pasado prácticamente solo pasaron por mis manos novelas románticas, que eso está muy bien, pero me dije: «Carolina, abre más tu mente». Y eso quiero hacer, atreverme con historias diferentes, porque estoy segura de que me estoy perdiendo cosas realmente buenas, aunque reconozco que de momento la romántica sigue llevándose la palma. Aun así, os animo a sacar vuestra vena recomendadora, ¡estoy abierta a todo! Puestos en situación, ¡vamos allá! ;)

Empecé el año volviendo a mi adolescencia para reencontrarme con Harry, Ron, Hermione y compañía. No me esperaba nada de Harry Potter y el legado maldito, iba mentalizada, había leído muchas opiniones al respecto que no lo dejaban precisamente bien, y... vale, tenían mucha razón, pero tenía que comprobarlo por mí misma. ¿Qué os puedo decir de esta historia? ¿Es curiosa? Sí. ¿Es entretenida? Sí. ¿Es necesaria? Definitivamente no. Se nota a leguas que no es una historia de Rowling, y no por la calidad de la misma o porque se trate de una obra de teatro, sino porque los personajes que se retratan en ella no son los Harry, Ron y Hermione que conocimos a lo largo de siete libros. ¿Ha sido una decepción? No puede serlo cuando no me esperaba nada, así que... [««]


Entre unas cosas y otras volvió Matt Reed con su propia historia: Mi hogar serás tú. Tras leer Sangre y tinta [RESEÑA AQUÍ] ya sabíamos qué había sido de este personaje, pero aun así... las 100 páginas de esta novela corta merecen mucho la pena. La única pega es precisamente esa, que sea tan cortita. [««««]


Y entonces llegaron los Reyes y, cómo no, hubo libros bajo el árbol =D El primero al que le hinqué el diente fue El silencio de la ciudad blanca. Hacía siglos que no leía una novela negra y de esta había oído cosas muy buenas, así que me animé y... terminé devorando la mitad de la novela en una tarde. Con eso os haréis una idea del nivel de enganche que tuve con este thriller. En él encontraréis una trama original y muy bien hilada, unos giros sorprendentes, una presentación de los personajes y de los acontecimientos que te hacen sospechar hasta del apuntador... He de decir que al final acerté (siempre digo que eso es del intensivo que hice con Castle). Imaginaos si me gustó que al terminarla empecé a recomendársela a todo el mundo (¡guiño, guiño!). [«««««]


Con el fin de la Navidad tocó la vuelta a la rutina, una rutina que implica trabajar también en casa cuando la ocasión lo requiere. Cuando esto pasa opto por novelas ligeritas, y es curioso que eligiera Más que un verano, de Victoria Vílchez, porque no tenía intención de leer esta historia :/ Pero lo hice, a veces tengo impulsos raros, y cumplió con su cometido: hacerme pasar unos ratos entretenidos y desconectar, aunque la verdad es que se trata de una historia muy previsible. He de decir que me gustó más la segunda parte que la primera, en parte porque me costó tragar a Aria y porque la segunda parte es mucho más tierna y bonica. [«««]





Y entonces llegaron Luke y Harriet, y Alice Kellen sencillamente volvió a hacer magia con 23 otoños antes de ti ♥ Reconozco que tenía muchas ganas de conocer la historia de Luke y me encantó ser testigo de cómo intenta encontrarse a sí mismo, pero sin duda lo mejor fue conocer a Harriet, esa chica que es toda bondad, dulzura, generosidad y fortaleza. Literalmente sentí ganas de abrazarla desde los primeros capítulos, de protegerla de todo lo malo y de hacerle sentir mi cariño. La novela me duró apenas dos tardes, es de esas que devoras y saboreas al mismo tiempo, que no puedes parar de leer pero que no quieres terminar jamás, con todos esos detalles tan bonitos que caracterizan la prosa de Alice y una historia de amor dulce a la par que divertida que se va cociendo a fuego lento. [««««½]



El mes concluyó con la gran Anna Casanovas. A pesar de tener tantas novelas suyas pendientes, las historias de los tres amigos de Little Italy se colocaron en lo más alto de la lista y trastocaron todos mis planes lectores después de que se publicara Si todo desapareciera. ¡Me gustó tantísimo esta trilogía! Viajar en el tiempo al Nueva York de los años 40, con la mafia, la policía, Hollywood en la tercera novela... Reconozco que la época y la temática ya me atraían desde mucho antes, y si juntamos esto con la prosa y la sensibilidad de Anna... Ay, Anna, ¡una vez más me conquistaste de principio a fin! A pesar de que Vanderbilt Avenue me gustó muchísimo, si tuviera que quedarme solo con una sería con El universo en tus ojos. Sentí la historia de Nick y Juliet con mucha intensidad, con ese amor dulce e inocente que nace desde que se conocen siendo unos niños y sigue a través de los años, con esa parte más amarga en la que Nick sobrevive a duras penas después de perder a Juliet... Sin embargo, reconozco que le sigue muy de cerca la historia de Sandy y Sean. Si algo quiero destacar de Si todo desapareciera es la delicadeza con la que Anna trata un tema tan delicado (valga la redundancia), la fortaleza y el coraje de Sandy y que, en determinados momentos, Anna no se dejara llevar por los clichés. Aún me quedan muchas novelas por leer de la autora, pero esta trilogía me ha parecido fantástica, en serio. [««««]

¡Y esto es lo que dio de sí enero! Una obra teatral de fantasía, un thriller, tres new adult y tres novelas de romántica histórica (ahora entendéis lo de que la romántica sigue llevándose la palma, ¿verdad?). Sin duda lo mejor del mes fueron El silencio de la ciudad blanca, 23 otoños antes de ti y la trilogía de Little Italy, así que si os gustan estos géneros, os las recomiendo muy mucho.

Ya veis que sigo sin callarme ni debajo de agua, así que ahora os paso el testigo a vosotr@s :)

¿Coincidimos en alguna lectura? ¿Qué os pareció?
¿También os decepcionó Harry Potter y el legado maldito?
¿También os quedasteis con la boca abierta con la historia de Kraken?
¡Contadme, contadme! :)

Reseña: "Valiente Vera, pequeña Sara", de Neïra

martes, 7 de marzo de 2017


Vera, Sara y Alexander eran inseparables. Siendo adolescentes, habían establecido un vínculo especial, una amistad inquebrantable; habían trenzado sus vidas con nudos en apariencia irrompibles. ¿Por qué entonces, en la actualidad, Sara se siente sola? ¿Por qué hace años que no está cara a cara con ninguno de los dos? ¿Por qué los veranos en el lago ya no son tan mágicos como en algún momento fueron? ¿Por qué resulta tan fácil romper las promesas?

Una novela sobre esas decisiones cobardes que tomamos en algún momento, pero también sobre personas valientes que les hacen frente. Sobre esa amistad profunda que se forja en la juventud y que sobrevive incluso al paso más cruel del tiempo. Sobre el miedo, el rencor, el fracaso. Pero también sobre el amor; el amor por la familia, por los amigos, por el hogar, por aquellas personas que poseen la capacidad de hacer que tu mundo gire o deje de hacerlo. Sobre un amor de verano y sobre el amor de toda una vida.


Dos hermanas, un chico y el lago como único testigo 
de una historia que marcó la vida de cada uno de ellos. 




Recuerdo perfectamente la primera vez que oí hablar de Neïra. Era una mañana de agosto, de esas en las que el calor es asfixiante, y como de costumbre, mientras me tomaba el primer café del día para despertarme, me puse a mirar algunos de los blogs que seguía. Miss Brandon acababa de publicar una reseña de la bilogía de Oliva y Mario, y a pesar de que hacía muy poquito que conocía su blog, que hablara de ella con tanta pasión, con tanto sentimiento, hizo que quisiera descubrir a esos personajes y a la chica que se escondía detrás de esas novelas. Ya os podéis imaginar, los dos libros me duraron menos de una semana, y aquellos días fueron de lo más intensos y sufridos, porque aquellos dos me llevaron por la calle de la amargura. Después llegaron Daniela y Luca y... Neïra terminó de encandilarme. Creo que pocas veces había sentido tanto con una historia, pocas veces alguien había sido capaz de transmitirme tanto. Fueron de esos personajes que se me metieron bajo la piel y que sé que no olvidaré nunca.

Y entonces hace poquito Neïra nos anunciaba una nueva novela, una nueva historia con la que volvía a arriesgarse, y no puedo más que decir que ha vuelto a salir victoriosa. Esta vez publicaba simultáneamente en digital y en papel, y estaba tan convencida de que iba a volver a conquistarme y maravillarme que lo compré directamente en físico. Me llegó allá por el 22 de febrero, y nada más llegar a casa leí casi una quinta parte de una sentada. Pero coincidió que todo fue caos a mi alrededor, que no podía leer más de media hora al día, y tuve que esperar hasta el pasado fin de semana para poder disfrutarla. Tenía la sensación de que esta novela era de esas que hay que leer con calma y sin interrupciones, dedicándole los cinco sentidos, y no me equivocaba. Os aseguro que la espera mereció totalmente la pena.

Sara, Vera y Alexander se conocieron muchos años atrás en el pueblo donde las hermanas vivían con su abuela y donde el chico comenzó a veranear con sus padres. Enseguida se hicieron amigos y poco a poco fueron forjando una relación de lo más especial, un vínculo que se fue fortaleciendo verano tras verano. Pero tras el cuarto verano, un verano que lo cambió todo para dos de ellos, Alexander no volvió a pesar de su promesa. Ahora, ocho años después, regresa a la casa del lago con la intención de redecorarla, pero no contaba con reencontrarse con Sara, su primer amor, para quien su vuelta llega ocho años tarde, con todo el rencor que ello conlleva.

Entre lo poquito que os he contado y lo que relata la sinopsis os aseguro que no necesitáis saber nada más. Una vez os adentréis en sus páginas dejaos llevar; dejaos llevar por una historia intensa como los amores de verano; por una historia tierna, dulce e inocente como el primer amor; por una historia cálida y en ocasiones alegre como esos veranos en los que te acompañaron tus personas favoritas en el mundo.

Para mí ha sido un fin de semana muy intenso en el que ha vuelto a ser verano, en el que me he trasladado mentalmente al lago, a los veranos de mi niñez y mi adolescencia. Desde que tengo uso de razón he veraneado en un pueblecito de Huelva del que proceden mis padres. Con el paso de los años se fue convirtiendo para mí en ese pequeño paraíso, en esa vía de escape donde el cielo es más azul, donde la vida es más pausada, donde el verde es más verde en invierno y primavera, y donde en verano el calor tiñe los pastos de un tono dorado. Es el lugar donde vive mi familia paterna, donde están mis raíces, y donde a día de hoy sigo intentando ir aunque sea una vez al año porque, sencillamente, necesito mi dosis de sur. Leer Valiente Vera, pequeña Sara me ha teletransportado de nuevo a mis veranos de cuando tenía 11, 12, 13 años, aquella época en la que aguardaba con impaciencia un nuevo verano en el pueblo con el grupito de amigos que había hecho, en la que me escribía cartas para mantener el contacto con ellos a lo largo de todo el año, en la que me fijé en aquel chico al que no iba a volver a ver hasta el verano siguiente y todo era timidez e inocencia. Ya veis, no he podido evitar dejarme llevar un poquito por la nostalgia...

También ha sido un fin de semana lleno de reflexiones gracias a esos mensajes que ha ido dejando Neïra a lo largo de toda la novela, en especial uno al que deben hacer frente los protagonistas, que es vivir el presente y no quedarse estancados en un pasado que no volverá ni vivir demasiado pendientes de un futuro que quizá nunca alcanzaremos. Pero sobre todo ha sido un fin de semana plagado de sentimientos y emociones, porque una vez más la autora vuelve a dejar claro que leerla no es ser una mera espectadora de una historia bonita, sino que es adentrarse en ella, vivirla, hacerla tuya, sufrirla y que te deje una huella imborrable sin remedio. Para mí Neïra es sinónimo de SENTIR, y de qué manera...

Al principio os contaba que he leído todo lo que ha escrito Neïra según ha ido publicando, y os puedo asegurar que cada vez me deja con una sensación más grata cuando cierro una de sus novelas. Porque es una autora que arriesga sin saber qué va a pasar y, al final, siempre gana; porque, con cada nueva historia, va evolucionando y creciendo como escritora y no tiene miedo a experimentar; porque escribe que es una maravilla, y porque, como bien decía Alice Kellen en ese prólogo tan bonito, «quien entiende de emociones, como ella, siempre tendrá el don de poder plasmar el mundo en una hoja de papel y dejarlo ahí para que los demás podamos disfrutarlo», y pocas autoras a día de hoy lo tienen. Una vez más, Neïra ha demostrado que es enorme y que es capaz de hacer lo que se proponga, porque como ella misma dice, EL MUNDO ES DE LOS VALIENTES.


OTROS LIBROS DE NEÏRA


GLAD TO BE ¿BACK?

lunes, 6 de marzo de 2017

Hoy hace justo dos meses que publiqué mi última entrada en el blog. Es la primera vez que paso tanto tiempo sin dejarme caer por aquí, y aunque a veces parece necesario tomarse un pequeño respiro para volver con más fuerzas, mi intención nunca fue que este respiro fuera tan largo y lo cierto es que a estas alturas echo terriblemente de menos este rinconcito que salió impulsivamente de la nada y que es tan mío.

No soy de hacerme propósitos de año nuevo, pero en enero me hice un par, así muy generales:

1. Cansada de leer cada vez más libros que no me decían nada, me propuse leer menos pero más variado y de más calidad.

2. Retomar mi otro blog, un blog de viajes que abrí hace muuucho tiempo con Javi en el que explicábamos nuestras peripecias por Europa. En enero le di un pequeño empujón, lo cual inevitablemente «me quitó tiempo» para dejarme caer por aquí, aunque tampoco me pude dedicar a él todo lo que habría querido. A estas alturas me medio atrevo a sacarlo a la luz, así que si además de leer os apasiona viajar y queréis echarle un vistazo... desde hoy es tan mío como vuestro :)

http://depresionpostvacacional.blogspot.com.es/

Y así andaba yo en enero, recordando viajes pasados y leyendo menos pero disfrutando como una enana de casi todo lo que pasaba por mis manos. Sin embargo, de un día para otro pasé a hacer jornada completa en el trabajo (literalmente, en mi empresa todo se hace deprisa y corriendo), todo a raíz de un «ascenso» que me ofrecieron a finales de año. ¿Lo mejor de todo? Despedirme de la vida de autónoma, ya que por fin iban a hacerme el contrato que llevaba pidiendo más de un año. Peeero que esto fuera tan repentino tenía su parte mala, malísima: terminar todos los proyectos a los que me había comprometido para febrero. Y entre jornadas maratonianas y algún que otro fin de semana sacrificado, pasó algo que llevábamos meses esperando. No sé a vosotras, pero a mí siempre me pasa todo de golpe, y esta vez no iba a ser menos. Javi y yo llevábamos buscando piso de compra desde que volvimos de las vacaciones. No sé cuántos llevábamos ya vistos a nuestras espaldas. A veces era verdaderamente desesperante, porque todos tenían pegas que para nosotros eran garrafales. Lo mejor de todo es que en este tipo de cosas los dos somos muy decididos, y con solo una mirada sabíamos que era un «no» rotundo. Pero entonces a principios de febrero apareció EL PISO. Era prácticamente perfecto, con todas las características que buscábamos y solo un par de pegas, pero pegas menores, de esas que puedes pasar por alto porque cuando lo ves por primera vez visualizas las reuniones familiares en el comedor, ves ante tus ojos la biblioteca que piensas montar en la habitación extra, te ves los sábados por la mañana desayunando en la terraza, o cenando con los amigos una noche cualquiera de verano, y mientras tanto por allí pulula el perro que hace tanto tiempo que queréis adoptar ♥♥♥ Han sido unas dos semanas de lo más estresantes, de incertidumbre, de reuniones con el banco, de tener la cabeza en mil sitios a la vez por, además, estar a punto de firmar el contrato justo esta semana y gestionar la baja del autónomo para después leches. Ahora, con el contrato de arras ya firmado y con la tasación en marcha, ahora que ya es prácticamente seguro, los nervios y la incertidumbre han dado paso a la ilusión, a meterme de vez en cuando en la web de Ikea, a conversaciones sobre los colores de las paredes, a reivindicar mi soberanía en la biblioteca («Javi, la biblioteca es cosa mía, y mira todo lo que tengo pensado... ihsdkjfhsdfhkjjhdfs», seguro que me entendéis), a visitas al Media Markt para mirar electrodomésticos e ir haciéndonos una idea. Y ya veis, así como todo parecía ir muy lento, ahora vamos cuesta abajo y sin frenos, pero con unas ganas que... :)

Quizá ahora entendáis ese interrogante del título de la entrada. No os podéis imaginar las ganas que tenía de escribir desde hace días, desde que todo parece haberse calmado un poquitín, pero no sé con qué asiduidad me iré dejando caer por aquí. Prometo hacerlo al menos una vez al mes, ni que sea con una de mis habituales entradas cargadas de libros, porque, la verdad, aunque os iba leyendo os he echado un montón de menos. Pero no era lo mismo, había algo que me faltaba, y supongo que era esa falta de interacción y ese desahogo que más de una vez he necesitado tras cerrar un libro. Por lo pronto intentaré repetir esta semana, aún no sé si con una reseña o no, porque tras terminar ayer Valiente Vera, pequeña Sara y estar leyendo La magia de ser Sofía tendré mucho que decir seguro (del primero maravillas, del segundo... ya veremos, miedo me está dando).

Lo dicho, sea como sea esta semana volvemos a leernos. Prometido.
¡Un besazo!

 
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